Audiocuentos
Cuentos para escuchar de chicos, entender de grandes.
Narrados por Constanza Zerdan
13 por ahora, van a ir sumándose más
Un jardín, un muro, y lo que pasa cuando alguien decide compartirlo.
Un pájaro, una rosa roja, y lo que cuesta de verdad el amor.
«Siete de un golpe», y lo que puede un poco de audacia bien contada.
Una zapatilla de cristal, y lo que la bondad puede lograr contra toda la envidia.
Una noche de tormenta, una cama con veinte colchones, y la prueba más incómoda para saber si alguien es de verdad una princesa
Un emperador vanidoso, dos estafadores astutos, y la única voz que se anima a decir lo obvio
Un soldadito de una sola pierna, un amor de papel y una lealtad que ni el fuego pudo apagar
Siete cabritillas solas en casa, una promesa de cuidarse entre ellas, y un lobo que sabe disfrazar la voz
Una niña con capa roja, un camino por el bosque, y un lobo que llega antes a casa de la abuela
Una hada madrina, una calabaza vuelta carroza y un hechizo que se deshace al dar la medianoche
Un molinero que solo hereda un gato, y un par de botas que convierten el ingenio en fortuna
Un ganso de oro que nadie puede soltar, una fila cada vez más larga de gente pegada, y la risa que nadie había logrado sacarle a una princesa
Un príncipe feo pero brillante, una princesa hermosa pero tonta, y el amor que sabe intercambiar dones
Mi nombre es Constanza Zerdán. Soy abogada, escribana y profesora de educación musical.
Estoy casada con Bruno, y soy mamá de cinco aquí y uno muy pequeño en el cielo.
Disfruto mucho de las pequeñas cosas de la vida hogareña y la maternidad, y aquí descubro algo trascendental. Estos años, en pleno homeschooling, encontramos más tiempo para compartir en familia, y la lectura en voz alta de buenos libros se ha vuelto nuestra fiel compañía.
John Senior (1923-1999) en La restauración de la cultura cristiana sostiene que la clase más importante de música, en sentido amplio, es la música de las palabras: la poesía y la literatura. Debemos poner nuestro mayor esfuerzo en restaurar la lectura en la casa y, sobre todo, la lectura en voz alta: junto al fuego del hogar en invierno y en el porche, en las noches de verano.
(…) Leer lo que podemos llamar los «mil buenos libros», que tienen que estar en toda biblioteca, cuentos como los de Mamá Ganso y poemas como los de William Shakespeare para los niños y para los adolescentes, que todos hemos leído y releemos durante el resto de nuestras vidas.
De este modo crecerán en nuestros hogares «las caricias de una dulce armonía», a fin de que nuestros hijos crezcan (…) con música en sus corazones, y que, cantando las viejas canciones durante toda su vida, se dispongan a escuchar un día el cántico del Bienamado: Levántate amada mía, hermosa mía, y ven. John Senior, La restauración de la cultura cristiana
Este espacio nace de la riqueza que descubrimos con la lectura de estos cuentos clásicos. Los audiocuentos que podrán encontrar en este espacio no sustituyen la lectura propiamente dicha; sólo buscan ayudar a que estas historias se puedan escuchar en casa, cuando las manos de mamá están ocupadas, mientras disfrutamos de alguna actividad manual, o quizás en el auto, mientras viajamos.
Por ahora esto es un regalo, sin costo. Si en algún momento querés invitarle un café por su trabajo, esta va a ser la puerta.